EXP. 9256-05
REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
EN SU NOMBRE
JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL, AGRARIO, DEL TRANSITO, BANCARIO Y CONSTITUCIONAL DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO TRUJILLO, CON SEDE EN TRUJILLO:-

MOTIVO: ACCIÓN MERO DECLARATIVA DE CONCUBINATO
DEMANDANTE: MACIAS PERDOMO MARIA GEORGINA, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad No. 7.880.050, domiciliada en el sector La Laguneta, jurisdicción de la Parroquia Bolivia, municipio Candelaria del estado Trujillo.
APODERADO JUDICIAL DE LA PARTE DEMANDANTE: Abogado PEDRO ARAUJO TELLEZ, inscrito en el I.P.S.A. bajo el No. 41.331.
DEMANDADOS: ALBA ALEXANDRA PIÑA MACÍAS y JUAN CARLOS PIÑA MACÍAS, venezolanos, mayores de edad, titulares de la Cédula de Identidad No. 17.345.875 y 16.276.609, respectivamente, domiciliados en el sector La Laguneta, jurisdicción de la Parroquia Bolivia, municipio Candelaria del estado Trujillo y los HEREDEROS DESCONOCIDOS DEL CAUSANTE PIÑA JUAN BAUTISTA.
APODERADO JUDICIAL DE LA PARTE DEMANDADA: Abogado REINALDO NÚÑEZ, inscrito en el I.P.S.A. bajo el No. 77.303.
SENTENCIA DEFINITIVA:
SÍNTESIS PROCESAL
Se recibió por distribución en fecha 06 de julio de 2005, y se le dio entrada a la presente demanda que por ACCIÓN MERO DECLARATIVA DE CONCUBINATO intentó MACIAS PERDOMO MARIA GEORGINA contra los HEREDEROS CONOCIDOS Y DESCONOCIDOS DEL CAUSANTE PIÑA JUAN BAUTISTA, alegando la demandante en su libelo lo siguiente:
Que desde mediados del año 1983, inició su unión concubinaria, estable y de hecho con el ciudadano Juan Bautista Piña, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad N° 4.919.969, quien falleció en fecha 14 de febrero del año 2004, unión concubinaria que mantuvieron en forma pacífica, pública y permanente, juntos ayudándose y prestándose mutuo auxilio. Que mantuvieron excelentes condiciones de vida en común junto a sus hijos JUAN CARLOS PIÑA MACIAS y ALBA ALEXANDRA PIÑA MACIAS, quienes son venezolanos, mayores de edad, titulares de las cédula de identidad Nos. 16.276.609 y 17.345.875 respectivamente, durante mas de veinte (20) años, su prenombrado concubino les dispensó un trato tanto a ella como a sus hijos. Que por lo anteriormente expuesto, es que acude ante este tribunal a solicitar la Acción Mero Declarativa de Concubinato, con la finalidad de lograr la certeza jurídica en la nombrada relación de que formó parte. Que ni ella ni su concubino adquirieron bienes de valor económico.
Admitida como fue la demanda en fecha 07 de octubre de 2005, se ordenó la citación de los herederos conocidos del de cujus, y se ordenó librar un edicto a cualquier persona que tuviera interés manifiesto en el presente juicio, y a los herederos desconocidos del causante Juan Bautista Piña, los cuales fueron librados en fecha 27 de enero del año 2006, citada como fue la parte demandada, y publicados como fueron los edictos ordenados, compareció en fecha 01 de noviembre de 2006, el abogado Reinaldo Núñez, en su carácter de apoderado judicial de los ciudadanos: ALBA ALEXANDRA PIÑA y JUAN CARLOS PIÑA MACIAS, a dar contestación a la demanda en los términos que este tribunal sintetiza a continuación:
Admiten y aceptan por ser verdad tanto en los hechos como en el derecho lo alegado por la parte actora en su libelo de demanda, y señalan que su padre, el Ciudadano Juan Bautista Piña, falleció en fecha 14 de febrero de 2004, y vivió en unión concubinaria con la ciudadana Maria Georgina Macias Perdomo, suficientemente identificada en autos, desde el año 1983, asimismo,

señalan que fueron procreados en dicha unión concubinaria, y que sus padres vivieron juntos durante mas de 20 años, dispensándose entre ellos un trato de concubinos.
Estando en el lapso de promoción y evacuación de pruebas, solo el apoderado judicial de la parte actora, consigna escrito de pruebas, las cuales fueron agregadas y admitidas; siendo la oportunidad para decidir, este tribunal lo hace de la siguiente manera:
MOTIVACIONES PARA DECIDIR
El artículo 16 del Código de Procedimiento Civil, consagra las acciones mero declarativas o acciones de mera certeza, las cuales, consisten en la activación de la función jurisdiccional del Estado en la búsqueda de un pronunciamiento de ley, que permita despejar la duda o incertidumbre acerca de si se está en presencia o no, de una relación jurídica determinada o de un derecho; la sentencia dictada por el órgano jurisdiccional, con ocasión a la interposición de una demanda de esta naturaleza se circunscribirá al reconocimiento por parte de dicho órgano, de la existencia o inexistencia de un vínculo jurídico o derecho; lográndose en consecuencia, la protección a la posible lesión que pueda sufrir un derecho o vínculo jurídico en virtud de su desconocimiento o duda de su existencia.
En este mismo orden de ideas, es preciso señalar, que el artículo 77 de nuestra Carta Magna, estableció en forma definitiva la validez, eficacia y reconocimiento de la institución del concubinato, al consagrar:
“Se protege el matrimonio, el cual se funda en el libre consentimiento y en la igualdad absoluta de los derechos y obligaciones de los cónyuges. Las uniones estables de hecho entre un hombre y una mujer que cumplan los requisitos establecidos en la ley producirán los mismos efectos que el matrimonio.”
Tanto la doctrina como la jurisprudencia, han sido contestes en señalar que el concubinato, es la unión de hecho entre dos personas de diferentes sexos y sin impedimento alguno para contraer matrimonio, que hacen vida en común en forma permanente sin estar casados, con las apariencias de una unión legítima y con los mismos fines atribuidos al matrimonio. El concubinato está referido, a una idea de relación “monogámica”, en la cual públicamente dos personas de distinto sexo se tratan en las relaciones familiares y de amigos como marido y mujer; existiendo entre las mismas la cohabitación permanente, consuetudinaria, con todas las apariencias de un matrimonio, en forma pública y notoria, y consiguiente posesión de estado de concubina o concubino; con hijos o sin ellos y con o sin comunidades de bienes, no existiendo un lapso determinado de duración de esta unión para que pueda establecerse su permanencia.
De lo anteriormente expuesto, se colige, que para que sea reconocida por vía judicial una relación concubinaria, es menester que se cumplan los siguientes requisitos:
1) La existencia de una unión de hecho entre dos personas solteras de diferente sexo. 2) Que dicha unión sea pública y notoria, debiendo ser reconocidos los mismos como marido y mujer ante la sociedad. 3) Esta unión debe ser estable y no casual, es decir que la misma debe ser concebida como matrimonial, sin la formalidad de su celebración como tal.
La carga de probar que se han cumplido los requisitos señalados ut supra, pesa sobre la parte actora, de conformidad con lo establecido en los artículos 1.354 del Código Civil y 506 del Código de Procedimiento Civil, aún y cuando los demandados de autos en su escrito de contestación admiten como ciertos los hechos alegados por la actora, en virtud de que la presente causa es de estricto orden público, por tratarse de una acción vinculada al estado civil de una persona.
Una vez realizadas las anteriores consideraciones procede este tribunal a verificar el cumplimiento de los requisitos de procedencia señalados ut supra, con las pruebas aportadas por las partes en el proceso, lo cual hace de seguidas:
PRUEBAS DE LA PARTE ACTORA:
Promueve acta de nacimiento de los ciudadanos Alba Alexandra Piña Macías y Juan Carlos Piña Macías, las cuales rielan en original a los folios 5 y 6 del expediente, respecto a dichas documentales, considera este sentenciador, que si bien es cierto, en las mismas se observa que los referidos ciudadanos nacieron el día 29 de octubre de 1.986 y 18 de diciembre de 1.984 respectivamente, y que son hijos de Juan Bautista Piña y María Georgina Macías Perdomo, lo cual evidencia que la concepción de dichos ciudadanos se produjo dentro del lapso que alega la accionante existió la relación concubinaria; no es menos cierto que, tal acontecimiento natural, no implica necesariamente la existencia de una relación concubinaria entre Juan Bautista Piña y María Georgina Macías Perdomo, sino un simple indicio de la supuesta existencia de la misma, el cual de conformidad con lo previsto en el artículo 510 del Código de Procedimiento Civil, para que surta valor probatorio deberá, ser grave y guardar relación o concordancia con las demás pruebas de autos.
Promueve acta de defunción No. 04, de fecha 26 de febrero de 2.004, expedida por la Primera Autoridad Civil del Municipio Candelaria del Estado Trujillo, que riela en original al folio 9, la cual al no haber sido impugnada en su oportunidad, el tribunal le otorga pleno valor probatorio de conformidad con lo establecido en el artículo 429 del Código de Procedimiento Civil, en dicha acta se puede evidenciar el fallecimiento del ciudadano Juan Bautista Piña, ocurrido en fecha 14 de febrero de 2.004.
Promueve constancia de fecha 13 de julio de 2.004, expedida por la Prefectura del municipio Candelaria del estado Trujillo, la cual riela en original al folio 15 del expediente, en la cual los ciudadanos Simón Vinajá y Juan Torres, titulares de las Cédulas de Identidad Nos. 9.048.503 y 4.316.066 respectivamente, manifiestan que conocieron de vista, trato y comunicación al de cujus Juan Bautista Piña y que les consta que el mismo convivió con la ciudadana María Georgina Macías Perdomo hasta la fecha de su muerte. Respecto a esta documental el Tribunal la desecha y le niega valor probatorio, en primer lugar, porque los funcionarios encargados de la Prefecturas Parroquiales no están facultados por nuestra legislación para emitir justificativos de testigos, y en segundo lugar, porque tratándose de una documental emanada de terceros, a tenor de lo establecido en el artículo 431 del Código de Procedimiento Civil, debió ser ratificada por sus firmantes, es decir, por los testigos y el Prefecto.
Promueve las declaraciones de lo ciudadanos Antonio Ramón González Piña, Claudio Antonio Caseres, Lisbeth Torres y Alfredo Villegas titulares de las Cédulas de Identidad Nos. 1.922.107, 5.777.751, 17.347.210 y 14.781.023, respectivamente, dichas testimoniales fueron admitidas por este tribunal en fecha 11 de enero de 2.007, comisionándose para evacuar las mismas al Juzgado de los Municipios Carache, Candelaria y José Felipe Márquez Cañizalez de esta Circunscripción Judicial. Dichas declaraciones fueron evacuadas ante el Tribunal comisionado con la excepción de la del ciudadano Claudio Antonio Cáceres, el cual no compareció el día fijado para rendir su declaración, dichas testimoniales rielan del folio 118 al 124 del expediente, y en ellas se puede evidenciar que los testigos manifestaron en forma concordante y sin incurrir en contradicción, que conocían desde hace muchos años al ciudadano María Georgina Macías Perdomo, que igualmente les consta que durante veinte años la referida ciudadana mantuvo una relación concubinaria con el de cujus Juan Bautista Piña y que de dicha relación procrearon dos hijos de nombres Juan Carlos Piña Macias y Alba Alexandra Piña Macías, que asimismo les consta que el ciudadano Juan Bautista Piña falleció el día 14 de febrero de 2.004 y que dicho ciudadano siempre trató y reconoció a la demandante de autos como su concubina.
Dichas testimoniales le merecen fe y le crea a quien decide un estado de convicción y certeza respecto a lo respondido, toda vez que de las respuestas dadas por los referidos testigos a las preguntas formuladas por la actora, se puede evidenciar que los mismos no incurrieron en contradicción alguna en sus declaraciones, así como también se observa que de ellas no surge elemento alguno que invalide dichos testimonios, además de que dieron consideradas razones sobre los hechos narrados, por lo que este Juzgador de conformidad con lo establecido en el artículo 508 del Código de Procedimiento Civil, le atribuye pleno valor probatorio y la valora como demostrativas de la existencia de la relación concubinaria alegada por la demandante de autos.
Analizadas como han sido las pruebas aportadas por la parte actora en el presente juicio, considera este juzgador, que la parte actora, asumió efectivamente la carga de probar que entre ella y el de cujus JUAN BAUTISTA PIÑA existía una unión estable, toda vez, que demostró la existencia de signos exteriores de tal unión, como son la procreación y crianza de hijos comunes, la realización de actos ante la sociedad que aparentaban la existencia de un vínculo matrimonial, es decir, la actora demostró la posesión de estado de concubina reconocida por el grupo social donde se desenvuelve; así mismo, cabe destacar que quedó probado en autos que ambos miembros de dicha pareja eran solteros, de manera que no existía impedimento dirimente alguno que obstaculizará el matrimonio entre ellos, razón por la cual, este juzgador, considera procedente en derecho la acción intentada por la parte actora y concluye que en el caso en comento debe declararse la existencia de una relación concubinaria entre los ciudadanos JUAN BAUTISTA PIÑA y MARÍA GEORGINA MACÍAS, desde el año 1.983 hasta el día 14 de febrero de 2.004, fecha en que ocurrió la muerte del referido de cujus y Así se Decide.
D I S P O S I T I V A
Por los razonamientos antes expuestos, este Juzgado Tercero de Primera de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, del Tránsito, Bancario y Constitucional de la Circunscripción Judicial del Estado Trujillo, con sede en Trujillo, administrando Justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la Ley, DECLARA:
PRIMERO: CON LUGAR la Acción Mero Declarativa de la Relación Concubinaria, intentada por la ciudadana MARIA GEORGINA MACÍAS PERDOMO, plenamente identificada en autos, en contra de los ciudadanos ALBA ALEXANDRA PIÑA MACIAS Y JUAN CARLOS PIÑA MACIAS, todos plenamente identificados en autos, y en contra de los HEREDEROS DESCONOCIDOS del causante JUAN BAUTISTA PIÑA.
SEGUNDO: SE DECLARA que existió una relación concubinaria entre los ciudadanos MARIA GEORGINA MACÍAS PERDOMO y JUAN BAUTISTA PIÑA, por un lapso de veinte (20) años desde el año 1.983 hasta el 14 de febrero de 2.004.
TERCERO: De conformidad con lo establecido en al último aparte del artículo 507 del Código Civil, se ORDENA publicar en el diario “Los Andes” de la ciudad de Valera, la dispositiva del presente fallo.
CUARTO: De conformidad con lo dispuesto en el único aparte del artículo 282 del Código de Procedimiento Civil, no se condena en costas a la parte demanda.
PUBLÍQUESE Y REGÍSTRESE.
Dada, firmada y sellada en la sala del despacho del Juzgado Tercero de Primera de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, del Tránsito, Bancario y Constitucional de la Circunscripción Judicial del Estado Trujillo, con sede en Trujillo, a los ocho (08) días del junio de dos mil siete (2.007). Años: 196° de la Independencia y 148° de la Federación.

El Juez Titular,

Abg. Adolfo Gimeno Paredes.
La Secretaria Temporal,

Abg. Mary Trini Godoy.
En la misma fecha anterior y previo el anuncio de Ley dado por el alguacil del tribunal, y siendo las tres y quince minutos de la tarde (3:15 p.m.), se dictó y publicó el fallo que antecede.

La Secretaria Temporal,

Abg. Mary Trini Godoy.


AGP/zvsp.